– «Está preocupado, y cuando está preocupado no quiere estudiar.»

– «¿Y que es lo que te preocupa chico?»

– «Es algo que he leído. El universo se expande.»

– «¿Como dices?»

– «El universo lo es todo, y se se expande, algún día colapsará, y eso será el final de todo.»

Siempre hay un buen diálogo, o una buena escena en el cine que reúne y pone al descubierto algunas de nuestras pasiones, miedos e inquietudes. Tal es el caso de este dialogo de la película Annie Hall, que resume de algún modo la forma en la que mis propios miedos e inquietudes han afectado a mi trayectoria académica y profesional, y la han ido enriqueciendo con elementos muy diversos, de áreas del conocimiento aparentemente muy distantes, como pueden ser la ciencia y el arte o la tecnología y las letras. Aunque sin duda, el lector astuto coincidirá conmigo en que todas estas áreas están más cerca de lo que algunos dicen.

– «He visto cosas que jamás creerías. Arder naves en llamas más allá de Orión. Rallos C iluminar la noche, cerca de la puerta de Thanhausser… todos estos momentos, se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia.»

Otro gran diálogo, sino uno de los más grandes, pronunciado por aquel autómata, programado al igual que todos nosotros, a morir, y ser consciente de como todas las grandes experiencias y vivencias personales que habitan en su memoria, se desvanecen y se diluyen en la absoluta infinidad del tiempo.

Este segundo diálogo, que sintetiza de una manera estremecedora algo tan intrínseco al ser humano, lo he elegido además de por su genialidad, porque hace referencia a otra cuestión que me parece fundamental para dedicarse al mundo de la comunicación, y a cualquier otro ámbito profesional en realidad.

La experiencia humana es a mi modo de entender un capital fundamental en esta profesión, hay que vivir, para poder transmitir todas aquellas sensaciones, emociones e ideas que componen la experiencia humana.

Y que nadie se confunda. Para vivir no hay que tener muchos años. Hay que tener los ojos muy abiertos.

Bruno Pastor